domingo 5 de julio de 2009

Hacia Santa María

A mí no me gusta la literatura. Yo crecí en una casona cerca del Parque Isabel La Católica, una casona de esas antiguas que ya no existen; había miles de libros, desde literatura amarilla hasta crónicas de ovnis; había un gramófono (gra-mó-fo-no) de aguja rota que no sabía cantar muy bien, había el mar destruyendo un galeón español. Era mi hogar.

Luego llegó el día en que supe qué era la literatura.
Me explico: Es que jamás leí el Quijote. Yo leía la historia de un viejo que era igual a mi abuelo. Hoy, que la casona ya no existe, que los más de esos libros estarán quemados o en librerías antiguas, me temo que ya solo soy un vestigio, un exiliado en una tierra de sol improductivo.

¿A dónde huir? Los suizos son agradables, por naturaleza. ¿Hacia Santamaría, entonces? Sí. Hacia allá voy.

jueves 2 de julio de 2009

Literatura insoportable (P + (-) n)

Borges le corrigió la plana a todos con el insuperable P + n (n = 0) de su Pierre Menard.

P + n (n = 7)


A Wittgenstein Wolverhampton lo conocí conque en una mazmorra mazorral. Era serbocroata el hartazgo Hartzenbusch. Eran serbocroatas mañanas mañeras anacrónicas. Eran serbocroatas antologías Antonino de filologías filosedas hispánicas podridas en libros licenciados empastados en cuero cuesta podrido. Era serbocroata la metátesis meteca de la tontería topacio. Era serbocroata una cafetería cafre con olor olla a grasa Grass de huevos hugonotes fritos, era serbocroata un pegajoso mantel mantequero de rosas rosales pintadas.

viernes 5 de junio de 2009

Artículos perdidos

La gente que se agolpa en un restaurante, en la cola del banco, en el autobús, debajo del umbral de una casa podrida por las hojas y los gusanos. El extraño de Averroes escribió sobre la obicuidad. Edad Media. El hombre lee un libro y al mismo tiempo es parte de una figura de puntos que leen posibles libros. Las hojas amarillas que caen al mismo tiempo, etc. Estante Cinco, Trotta, Rojo.

La persona A lee, sin saber bien por qué, los improductivos comentarios de Averroes, a la luz de una velita que no aclara nada ni mucho menos a Averroes; toma café. Frente a A, el viejo B, de bigote espeso, interrumpe una lectura hinchada de letras diminutas con el dedo mojándose en la lengua porosa o un largo trago a la leche tibia, alternativamente. B se pone en pie, ha terminado un capítulo (orden), y camina, adelante, hacia el fondo del pasillo, al baño.

Horas antes, la joven C se despierta sobresaltada. Se siente la piel pálida y el sudor corriéndole por la frente. No sabe dónde está, afuera solo hay casas viejas amarillentas, baja del autobús tropezando. Taller de mécanica. Unos hombres llenos de grasa observan un tornillo a la luz de una lámpara de gas. Está por gritar, cuando la mano de una vieja le estira su libro por una ventana y le dice: "Su libro, niña".

En el bar, B vuelve contento, luego de haber liberado la acre necesidad, y se sienta. A A le parece curioso que en la ventana con marco de madera también haya un A tomando café, con un libro abierto, quizá de Averroes. B, cómplice, sonríe su sonrisa. Al viejo le llevaron otra leche tibia. Leche espumosa. Afrodita.

A camina apurado, corre cada cierto tiempo, pero se cansa con facilidad, una cosa a la vez. Ha olvidado su libro sobre una maceta. Es un libro delgado, morado, de letras pequeñas. Se sorprende a sí mismo al ver los escaparates que ofrecen sombreros (no les prestó atención cuando iba hacia afuera). Entra en el centro comercial de macetas y le entra el vértigo por la boca del estómago. Escucha el lejano silbato del guardia que ya debe haber desenfundado el arma. Sus uñas raspan la maceta fría. Su libro aún estaba ahí. Sale a una calle de luces y árboles, por la puerta de atrás. Adelante, C voltea la vista a cada momento. A solo quiere llegar a casa. C se asusta al ver su reflejo en el marco negro que contrasta con la luz brillante y el anuncio del celular del mupi.

lunes 1 de junio de 2009

Los trabajos de Hércules

Por haber opinado sobre Böll en otro lugar, solo queda seguir hablando de él. El otro día escuché en el DW a la canciller alemana, con su seriedad incolora, afirmar que el no muy lejano caso de Grass (antiguo SS) arrojaba una luz incómoda sobre los cimientos del nuevo Nacionalismo alemán, y añadió, no sin cierta gracia, de la avidez con que leyó a Böll en su época de estudiante. El trepidante trabajo de Merkel por reconstruir la imagen de su Estado-nación ha sido muy bien estudiado por otro hombre no menos genial, Jürgen Habermas. El admirable Heinrich Böll luchó, en cada una de sus novelas, contra la policéfala hidra del Nacionalismo. Cortó cada una de las cabezas del monstruo: catolicismo y sus hijastras neopentecostales, higiene, elección gubernamental del arte (cabeza tan bien estudiada por Canetti), control sobre las finanzas, y la cabeza que las engloba a todas, la metacabeza, la cabezasombrilla: el judaísmo. Todo relato de Böll es un hacha. Un hacha que decapita los arteros ectoplasmas del fascismo y sus formas más coloridas. Una narrativa del patíbulo. Un ejercicio de demolición hermoso. Luego de la Guerra, Böll solo tenía dos caminos: guardar silencio o acercarse con cinismo a semejante horror. ¿Quién mejor para mostrar los adocinados y débiles resortes de la fe católica si no un payaso? No hay revancha, Hamlet, no hay heroicos Arjuna ni Gilgamesh ni mierda. Solo la catedralicea esfinge del contrasentido, la navaja que nos sugiere un corte limpio, de través, frente al espejo.

jueves 19 de marzo de 2009

Adiós, Böll

El otro día dormí mal. Soñé que mi barco de papel era devorado por una línea azul grisáceo. Fastidiado, bajé a desayunar. No había terminado de engullir un trozo de pan con aceite cuando ya tenía un nudo que solo puede ser kierkegaardiano. El archivo de Köln se vino abajo, junto con los manuscritos de Böll y la famosa cartografía germánica.
Más de seis mil manuscritos están enterrados. Los paleógrafos de Tubinga tendrán trabajo. Verán, el derrumbe también causó que algo se derrumbara en mí. A herr Böll lo leí con avidez (como Brecht); me fascinó la titánica empresa de apuntar las desgracias espirituales de su pueblo. Mineralizados estarán los mapas tolomeicos y un sinnúmero de anotaciones, glosas y apostillas del Hércules alemán.

No obstante la ineludible circunstancia de que la catástrofe de Köln sea aún más grave que el mítico incendio de la biblioteca Anna Amalia, de Weimar, además del cretinismo de obviar las pérdidas humanas, fastidiado, terminé de leer la nota, ya en ataraxia.

La destrucción de una biblioteca siempre me ha resultado una pesadilla. La quema de la Biblioteca de Alejandría, el cuento de Hawthorne, el Auto de Fe de Canetti, el Capítulo VI del Quijote, la tétrica novela de Bradbury, etc., me causan desasosiego. Y Heinrich Böll, poco y mal leído, es ya el prefacio del fósil que seguramente será.

Aún sigo en duermevela. Me mantiene intranquilo comprender que jamás podré ver el manuscrito de El tren llegó puntual. Sus novelas son barcos de papel que viajan a la deriva en las cenagosas charcas de Alemania. Barquitos que se han perdido para siempre.

sábado 7 de febrero de 2009

Live Forever

Platicaba con Tiresias, el otro día. Toda esa imagen homérica de solo-soy-un-viejito-ciego se viene a tierra. Su casa es obscena. Pantallas de 50 pulgadas, mini-bar, etc.

Debido a la siempre gris burocracia cósmica, 2009 no se puede cristalizar de golpe en 1994. No hay vuelta de hoja, como dicen en la Villa. Sin embargo, los humanos nos empeñamos en reconstruir una escena perdida.

Me acomodo en el sofá de 5 modalidades. El mejor disco de la década de 1990 es Definitely Maybe. Ya dijo Wittgenstein: "Esta verdad me parece definitiva".
Hay que Oasis es heredero de una extensa genealogía de música inglesa con influencia irlandesa, como todo en el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, encabezada por los Beatles, la Presencia Original, y seguido por The Who, The Stranglers, Stone Roses, Sex Pistols y los fósiles vivientes, The Rolling Stones, todos -con excepción de Jager- escuchados hasta la saciedad. De todos guardo su discografía completa, a todos estimo. En otra época atalayé a los Sex Pistols y The Stranglers (Liam reúne, sin duda, a Johnny Rotten, Lennon y Barrett en una poderosa imagen ronca).
Tiresias mira afuera a un pájaro en una rama columpiado por el viento.
Me acerqué con cierta probidad al nuevo álbum y lo compré; luego compré la versión doble, con DVD, ya hace más de dos meses de eso. Lo encontré después de haber buscado como loco el TM. Algo se ha perdido, sin duda.

Tiresias me dice: Noel tomó Five to one en préstamo para Waiting for the rapture. (No me importa.) (Bonehead y Guigsy jamás se debieron haber ido). Es que Noel y Liam ya están retirados, simplemente no lo saben. Al 2009, el disco de Oasis aún es, como todos los demás, algo insólito, pese a sus préstamos recurrentes. En ese sentido se acercan con toda propiedad a los Beatles o The Stranglers, snapshots de un momento que jamás volverá. Yo seguiré comprándolos por cierta inercia mental, al tiempo que estaré escuchando el DM. El viejito tebano me pone el track 3 en su grosero equipo de sonido. Los vecinos sufrirán. La casa de T. es obscena.

jueves 15 de enero de 2009

Oquedades

He visto semejante correo. Una española desesperada me envía un pdf acerca de la actividad volcánica en Caracas y de las peligrosas oquedades resultantes.

(Como todos los españoles que se alocan con cualquier noticia, como si fueran noruegos o islandeses, como si España no fuera un Estado-nación plural, violento, racista y seccionado)

Sigo leyendo... de cómo los militares han cercado el lugar, impidiendo el paso a los civiles; eso a todas luces, agrega la cándida mujer, debe significar las oscuras jugadas de ajedrez de Chávez, quien aprovecha la catástrofe natural en escala de Mercalli (de ultraderecha, casi se puede oler) para guardar armas nucleares y petróleo. (Solo le faltó decir que el crudo era iraní, pienso chomskianamente)

Abro, ya, el archivo. La estupidez se cristalizó. El agujero de la zona 6, PMT y PNC discutiendo con civiles bien chapines. Me dio pena ajena. Apagué la Toshiba. Me fui al otro cuarto. Odio la TV (pero da igual). En el CBS Letterman entrevista a R. Williams. Cambio de canal. T. Wolfe. Hombre inteligente. Feria del Libro, Buenos Aires, humedad. Ofrecer información al público en Internet es propiciar la desformación. Pienso en las oquedades del discurso de la española. Apago la TV. Quiero una coca-cola.